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La importancia de la comunicación y la gestión documental de los tratamientos.

La Comisión Deontológica sigue gestionando las quejas y reclamaciones de pacientes, y consideramos de interés compartir con vosotros dos de los aspectos que más problemas están generando. Se trata por un lado de la comunicación médico-paciente, y por otro lado de la falta de documentación suficiente sobre esa comunicación médico-paciente a lo largo de los tratamientos.

En no pocos casos, intuímos que la comunicación médico-paciente no ha sido la adecuada.
Entendemos que no es fácil comunicar sobre aspectos médicos que para el profesional son evidentes, pero que son totalmente novedosos para el paciente. Sin embargo, cuidar la comunicación es un aspecto muy importante para prevenir quejas y reclamaciones en caso de fracasos de tratamiento.
Pero ocurre que incluso en casos en los que la comunicación puede haber sido adecuada, algún paciente formule una queja o reclamación argumentando que no existió tal comunicación. Estas situaciones serían fácilmente gestionables si en cada caso, las afirmaciones que recibimos en los informes de los compañeros estuvieran soportadas por documentación escrita, básicamente: consentimientos informados fechados y firmados, y anotaciones claras y precisas en la historia clínica.
A menudo, no existe esa documentación de apoyo, o es insuficiente.

Somos conscientes de que la medicina ha cambiado mucho en los últimos tiempos, y ya no es suficiente realizar los tratamientos médicos correctamente en base a los protocolos clínicos aceptados, sino que además hay que saber comunicar, documentar dicha comunicación, así como los riesgos y beneficios de los tratamientos.

En otras ocasiones, comprobamos que la gestión documental se hace, pero de manera confusa, de forma que resulta ineficiente e incluso contraproducente.

Por tanto, a pesar de que pueda ser percibido como una gestión tediosa, una comunicación eficaz, así como una historia clínica bien documentada y redactada, junto con consentimientos informados fechados y firmados, constituyen auténticos salvoconduntos ante reclamaciones y quejas infundadas de pacientes.
Por el contrario, comunicar deficientemente y/o carecer de esa documentación otorga verosimilitud o cuanto menos genera controversia en cualquier queja o reclamación, por infundada que sea.

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